Ramón Ignacio Correa García
Elijo esta lectura para reflexionar en torno al tema tratado en el chat del 26 de abril. Nos muestras diferentes
expresiones en los diversos ámbitos de la vida a lo largo de la historia
hasta el momento actual de la discriminación hacia el sexo femenino y sus
estereotipos.
Diferentes personajes de prestigio a lo largo
de la historia han puesto de manifiesto
dicha discriminación con enunciados como:
«La
mejor de las mujeres es aquella de la que menos se habla» Pericles
«Hay un principio bueno que ha creado el
orden, la luz y el hombre. Y un principio malo que ha creado el caos, las
tinieblas y la mujer» Pitagoras
Las pinturas son otra muestra de
expresión de la supremacía de la belleza femenina respecto a otros aspectos de
su desarrollo como persona.
Igualmente, hemos sido ignoradas al no
ser mencionadas, no que no se dice no existe, de aquí la necesidad de un
lenguaje equilibrado, masculino y femenino, y no sólo el primero entendiendo
éste como la generalidad ¿acaso lo es?
El texto sobre la invisibilidad de la
mujer es la piedra angular sobre la que giran las representaciones de la
belleza, de la sumisión y de la perversión en unas fantasmagorías difícilmente
reconocibles por inadvertidas (Correa, Guzmán y Auaded, 1999).
La Iglesia es y ha sido otro
importante bastión de la sociedad donde claramente se pone de manifiesto la
supremacía del hombre sobre la mujer.
Y en el momento actual, a pesar de los
avances, se está dando continuidad a esa discriminación por cuestión de sexo.
La televisión desde nuestra infancia, y
los anuncios publicitarios muestran un modelo estereotipado de mujer (femenina,
sensual, sumisa, responsable de un marido y unos hijos), en las escuelas, desde
muy pequeños, se observan diferentes valores en función de los sexos, y la
distribución en el mundo laboral es una clara muestra de esto, existiendo
restricciones a determinados ámbitos para las mujeres.
Así, creo que el gran problema es que
los padres de hoy hemos sido educados en esos estereotipos, la mayoría de
nuestras madres eran las que se ocupaban de la casa y los niños, y si alguna
trabajaba fuera del hogar, era la encargada de todo, consideran que debemos
vestir femeninas, nos motivaron a jugar con determinados juguetes, nos
orientaron hacia determinadas profesiones, etc… Así lo más importante es que
los padres de hoy rompamos críticamente con esto para que nuestras hijas e
hijos vivan en un mundo más justo, equilibrado y enriquecedor.

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