lunes, 21 de mayo de 2012

Mujer, ¿la sal de la tierra, la luz del mundo?

Ramón Ignacio Correa García




Elijo esta lectura para reflexionar en torno al tema tratado en el chat del 26 de abril. Nos muestras diferentes expresiones en los diversos ámbitos de la vida a lo largo de la historia hasta el momento actual de la discriminación hacia el sexo femenino y sus estereotipos.
Diferentes personajes de prestigio a lo largo de la historia han puesto de manifiesto  dicha discriminación con enunciados como:
«La mejor de las mujeres es aquella de la que menos se habla» Pericles
 «Hay un principio bueno que ha creado el orden, la luz y el hombre. Y un principio malo que ha creado el caos, las tinieblas y la mujer» Pitagoras

Las pinturas son otra muestra de expresión de la supremacía de la belleza femenina respecto a otros aspectos de su desarrollo como persona.
Igualmente, hemos sido ignoradas al no ser mencionadas, no que no se dice no existe, de aquí la necesidad de un lenguaje equilibrado, masculino y femenino, y no sólo el primero entendiendo éste como la generalidad ¿acaso lo es?
El texto sobre la invisibilidad de la mujer es la piedra angular sobre la que giran las representaciones de la belleza, de la sumisión y de la perversión en unas fantasmagorías difícilmente reconocibles por inadvertidas (Correa, Guzmán y Auaded, 1999).
La Iglesia es y ha sido otro importante bastión de la sociedad donde claramente se pone de manifiesto la supremacía del hombre sobre la mujer.
Y en el momento actual, a pesar de los avances, se está dando continuidad a esa discriminación por cuestión de sexo. La televisión desde nuestra infancia,  y los anuncios publicitarios muestran un modelo estereotipado de mujer (femenina, sensual, sumisa, responsable de un marido y unos hijos), en las escuelas, desde muy pequeños, se observan diferentes valores en función de los sexos, y la distribución en el mundo laboral es una clara muestra de esto, existiendo restricciones a determinados ámbitos para las mujeres.
Así, creo que el gran problema es que los padres de hoy hemos sido educados en esos estereotipos, la mayoría de nuestras madres eran las que se ocupaban de la casa y los niños, y si alguna trabajaba fuera del hogar, era la encargada de todo, consideran que debemos vestir femeninas, nos motivaron a jugar con determinados juguetes, nos orientaron hacia determinadas profesiones, etc… Así lo más importante es que los padres de hoy rompamos críticamente con esto para que nuestras hijas e hijos vivan en un mundo más justo, equilibrado y enriquecedor.




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